Historia de la Antigua y Pontificia Cofradía de Ntra. Sra. del Rosario y Jesús orando en el Huerto.

Por extravío de sus libros primitivos se ignora la fecha exacta de  la fundación de esta Cofradía. Eso sí, se sabe que sus orígenes se remontan al 7 de Enero de 1.731, y fue fundada como Hermandad del Rosario por el Reverendo Fray José de Leiva, Prior del Convento de los Dominicos de Zafra, en virtud de las bulas dadas en Roma dos años antes, el 2 de Enero de 1.729, por Fray Tomás Ripoll, maestro de la Orden de Predicadores y Delegado de la Silla Apostólica, quedando canónicamente establecida en la Parroquia de San Miguel Arcángel.

Medio siglo más tarde, en el año mil setecientos ochenta y dos, se construyó la capilla actual y camarín de su titular, Nuestra Señora del Rosario, siendo entonces patronero de la mísma D. Joaquín Maraver y Ponce de León, Señor de la Margarita y Regidor perpetuo de la Ciudad.

Se puede asegurar que en esta fecha fue de gran auge, toda vez que dos años antes de la construcción de la Capilla, el Maestro de Sastre y Mayordomo de la misma, José de Aguilar, a expensas de la Señora Dña María Luisa Angulo y Valenzuela, hizo un vestido y manto para la imagen de Ntra. Sra. del Rosario en tisú de oro, que se conserva actualmente.

A principios del siglo diecinueve fueron aprobadas sus reglas por el Real Consejo y por el Obispado de Badajoz y sobre el año 1.804 se transforma en Cofradía de Penitencia.

No se conservan documentos de los aconteceres de esta Cofradía durante todo un siglo, pero tras un periodo de letargo, del que se desconoce su duración, es en  el año 1.945 en el que esta Cofradía acomete decididamente su reorganización. Puede ser el Acta firmada el 18 de Febrero de ese año tal vez el primer documento cofradiero tendente a incorporar un serio orden burocrático y de tarea de equipo bien conjuntado a una Cofradía jerezana. La conocida como “Acta Número Uno”, documento muy valorado en el seno interno de la Hermandad, que es manuscrita por D. Casimiro González en su condición de Secretario, integra a una serie de personas y personalidades de gran relieve e influencia social de esta Ciudad en aquella época, por un lado, y a otros con presumibles cualidades gestoras, por otro.

La gran presencia de gente del comercio integrada en esta cofradía trajo consigo que recibiera el apelativo en los años cuarenta como la de los “Estraperlistas”.

Era sin duda un grupo de élite que muy probablemente supusiera el equipo mejor en capacidades e influencia social que ninguna otra Cofradía jerezana tuvo en aquel momento.

Transcurrieron nueve años de dificultades, acometidos con mucho sacrificio, en los que se confeccionaron los estatutos de la Cofradía, se adquirieron y restauraron numerosos enseres, y en 1.954 se consolida una nueva Junta de Gobierno, en la que permanecieron aquellos que no cejaron en su empeño y se incorporaron nuevos valores.

Un terremoto en 1.969 que afectó a la torre de la iglesia de San Miguel, hizo imposible sacar los pasos a la calle y condenó a los hermanos del Huerto a no procesionar durante ocho largos años. Un periodo que hizo reflexionar a sus cofrades sobre su trabajo, su andadura pasada y su futuro, para volver con más fuerza en 1.975, con una sólida junta de gobierno que ha ido renovándose a través de los años.

Desde su reorganización histórica de 1.945, esta Hermandad  encierra en sus formas y maneras un porte digno de mucha consideración. La bien llamada “Cofradía del Silencio” apostó desde hace muchas décadas por ganarse un prestigio de seriedad, proponiéndose hacer gala de un recogimiento penitencial, de piedad y devoción, así que los cofrades de esta Hermandad pretendieron desde sus comienzos, y por así decirlo, “hacer mérito” ante sus vecinos, ante el clero y ante los religiosos de la ciudad, para que dijeran al verlos procesionar: “Esto es otra cosa”. Recogían al propio tiempo una característica muy extendida antaño en las cofradías de sangre y en otras que se distinguían por el recogimiento y el carácter propio de una fiesta sagrada, “la interiorización”.

La cofradía del Silencio es la única de las viejas cofradías que hasta nuestros días guarda ese tono de pasión aportando esa seriedad y rigor a su puesta en escena, aplicando a su estilo de procesionar el sentido de su paso titular, la oración y el silencio. Mantiene en el tiempo sus estrictas reglas de anonimato nazareno: recorrer el espacio más corto en los trayectos de ida y vuelta del domicilio al templo el Martes Santo por parte de sus cofrades sin enseñar el rostro, guardar absoluto silencio en el recorrido procesional, conservar la sencillez y la humildad en sus formas.

A las diez en punto de la noche del Martes Santo, dos hermanos cofrades, desde la calle, dan tres golpes en la Puerta del Perdón anunciando a los hermanos de orden, que esperan dentro del templo, que es el momento de abrir las puertas y comenzar el desfile procesional, una característica exclusiva de esta Cofradía que se mantiene en el tiempo.

El recogimiento, el silencio nazareno, contagia a las calles de Jerez y el respeto de la gente a esta forma tan personal de vivir la procesión, hace que en todo su recorrido solo se oigan las campanas de orden, los golpes del capataz en el paso y en algunos tramos sólo las pisadas de los costaleros.

En 1995 se restaura la Virgen del Rosario en Madrid por María Peche Marín-Lázaro. También se estrena paso plateado para la Virgen, peana y faroles de cola, así como faldones de terciopelo azul marino para el mismo paso.

En el año 2001, el paso de la Virgen estrena candelería, coronas de las tulipas de los candelabros de cola del paso de la Virgen y de los candelabros del paso de la Oración del Huerto.

En el 2002, la Virgen del Rosario estrena saya bordada en oro sobre terciopelo granate, obra del jerezano Luis María Herrera.

En el año 2006 se estrenan ciriales y naveta para los acólitos, primera fase de la confección de la toca de la Virgen y camisa hecha a mano y bordada para el Cristo.

En 2007 se presenta la segunda fase de la toca de la Virgen, terminándose en 2008. También en 2008 se estrena túnica bordad en oro fino de terciopelo para Jesús Orando en el Huerto, todo ello, en los talleres de Fco. Franco Ortega de Coria del Río.

En la actualidad (enero 2015), su Casa de Hermandad está a punto de inaugurarse, y el 2 de Diciembre de 2.014 se constituyó una nueva Junta de Gobierno en la que se ha nombrado un Hermano Mayor, se han renovado los cargos e incorporado nuevos miembros.