El buen cofrade. Artículo de opinón. semanasantajerezana

El buen cofrade sabe que no puede ser considerado un borrego, ni un carnero.

Si así lo fuera,

el mismo buen Dios le habría dotado de inteligencia y

determinación

para alertar a su comunidad de la llegada del lobo,

vestido con falsos pelajes …

El cofrade es un ser humano, llamado a ser libre:

De todas las ataduras del mundo. De todas.

Amado por Dios (su creador) en libertad.

El cofrade está llamado a discernir

el Evangelio de Jesús de Nazaret con Fe adulta

y rechazar el radicalismo de la religión: Así, en sus oraciones no cabrán

las peticiones a Dios de muerte para ningún ser humano,

ni se dejará manipular cuando, arrodillado reciba el perdón

por sus errores.

Ubicado en las periferias de un sistema injustamente creado por

los hombres para “arrodillar” a los hombres…,

el buen cofrade se sabe discípulo de Jesús, miembro

de una Iglesia (familiar, local y siempre Universal). Se esforzará en

cuidarla estando atento

principalmente de las necesidades humanas (Mt. 25, 35)

en servirla antes que juzgarla

(haciéndose servidor, no un señor que ordena sacrificios a los demás).

Dará ejemplo con su vida. Huirá de la hipocresía y del efecto de la oratoria.

Pedirá a Dios alegría de Espíritu,

para cuidar con ella los corazones de los no cofrades

y también de los cofrades, especialmente de los espantados

por el “santo oficio” de aquellos que les arrojan a conformarse con vivir

una tradición, mientras esperan abandonar sus muchas periferias

para gozar algún día

en el encuentro eterno con sus seres queridos y creados

por Aquel a quien nadie jamás ha visto y del que sabemos

y hemos experimentado por Jesús que es AMOR (Jn 1, 18).

Fco. Méndez.